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Son los denominados "barrenderos", todos ellos adscritos al Instituto Autónomo Municipal de Saneamiento Ambiental (Iamsa). Gracias a ellos no se acumulan cerros de basura en los espacios de la capital sucrense.
Diario trajinar
"Todo trabajo es honra", afirmó con mucho entusiasmo Yolanda Álvarez, una trigueña madre soltera de tres niños.
Todos los días se despierta a las 4:00 de la mañana en su casa ubicada en El Peñón y prepara unas empanadas y los útiles escolares de sus hijos quienes aún duermen. Un vecino "le da la cola" en su carro hasta la sede del Iamsa a las 6:00 am y allí la envían junto con una cuadrilla de por lo menos cinco personas más a barrer calles en donde sea necesario.
Mientras comienza su faena en el sector Cumanagoto, sabe que a esa hora su progenitora está enviando a sus nietos (los hijos de Yolanda) a la escuela donde reciben su educación.
Su labor es barrer varios segmentos de una misma calle o cuneta y hacer montículos de desperdicios a intervalos de cinco metros aproximadamente. Otro compañero suyo se encarga de tomarlos con una pala y arrojarlos a un cesto portátil.
Se seca el sudor con su brazo. Mira al sol y dice con evidente fatiga: "Antes trabajaba en un puesto de alquiler de teléfonos pero lo que ganaba ahí no me alcanzaba. El padre de mis hijos se desentendió de ellos y debo salir sola adelante. Acá no gano una fortuna pero peor es nada".
José Marcano es otro limpiador de oficio. Su labor no es nada envidiable: debe remover los desechos sólidos que fluyen por el canal abierto de la calle Miramar de Cumaná. Dice que si los vecinos "no fueran tan cochinos" sus faenas fuesen más llevaderas.
¿Cómo se sienten ustedes cada vez que alguien arroja basura a la calle justo después que ustedes la limpiaron?
Yolanda frunció el cejo: "Una vez me hicieron eso como a las 12:00 del mediodía por Cascajal. Apenas di la espalda y una señora lanzó unos huesos de pollo a la calle. Por poco le recuerdo a su abuela".
En cambio Marcano sonrió y dijo resignado: "Por más que les suplico igualito van a seguir ensuciando la ciudad de Cumaná. Creo que es cuestión de crianza en los hogares, si de pequeños no les enseñaron a botar la basura en su lugar, olvídate que de grande lo harán... ¡Ni que San Juan agache el dedo!"
Las labores de Yolanda por lo general terminan pasadas las 7:00 de la noche. Sudorosa, llena de mugre y fatigada, esta mujer llega a su casa a compartir con sus vástagos por unas dos o tres horas. Ellos se van a dormir y no la vuelven a ver hasta 24 horas después.
Marcano es un poco más afortunado. Culmina sus funciones cerca de las 5:00 de la tarde y se va a su casa, a pocos metros de su lugar de trabajo. No obstante no quiere imaginar la tarea titánica que afrontará cuando comiencen las lluvias y por el referido drenaje fluyan toda clase de objetos, desde colchones hasta animales muertos que ponen en riesgo la vida de esos mismos que ensucian.
Ayuda
José Maestre, presidente del Instituto Autónomo Municipal de Saneamiento Ambiental (Iamsa), reconoció la labor diaria de los barrenderos.
A los entrevistados iniciales se les preguntaron: "¿Qué pedirían a los cumaneses?"
Yolanda dijo: "Que tengan conciencia que una ciudad más limpia nos beneficia a todos. Además, no tenemos que afanarnos tanto en barrer y barrer".
Con tono jocoso, Marcano replicó: "¡Si la gente deja de ensuciar nosotros nos quedamos sin trabajo! (risas). Les aconsejo que piensen que Cumaná es una casa grande donde lo que hace uno afecta al otro. Les pido que colaboren y ubiquen los desechos en pipotes que recogerán los camiones. Así sí provoca vivir".
Otro día culmina. Yolanda y José se van a sus respectivas casas a descansar y retomar la faena el día siguiente.
Reciclar es fácil, barato y necesario
El famoso dicho: "la ciudad más limpia no es la que más se barre sino la que menos se ensucia" pasa por un proceso ecológico llamado reciclaje. Consiste en reutilizar materiales desechados para la fabricación de otros similares.
Los principales elementos que son reciclados en el mundo son papel, vidrio, plástico y metal.
Para los papeles más económicos, como el empleado en los periódicos, se utiliza sólo pulpa de madera desfibrada y fibras recicladas de papel.
El papel de diario está presente en la vida cotidiana doméstica, laboral y cultural. Por sus propiedades de rigidez y absorción de la humedad, la hoja de diario es también un recurso útil a la hora de limpiar, envolver, aislar y embalar. El papel de diario, por tanto, no sólo es reusable sino también reciclable.
Vidrio y plástico
El vidrio es un material que por sus características es fácilmente recuperable, especialmente el envase de vidrio ya que es 100 % reciclable, es decir, que a partir de un envase utilizado, puede fabricarse uno nuevo con las mismas características del primero.
En el proceso de reciclaje de vidrio primero debe fragmentarse el vidrio en partes pequeñas. Para su reciclaje se necesita un 26% menos de energía que la producción original. Para crear un kilo de vidrio se necesitan unas 4.200 kilocalorías de energía. Además el material generado por reciclaje reduce en un 20% la contaminación atmosférica.
El 90% de los plásticos es reciclable y se les puede encontrar en numerosas formas y presentaciones. Sin embargo, debido a su gran variedad, es difícil su clasificación. Es por esta razón que se han acordado símbolos para su identificación como el PVC (Cloruro de Polivinilo).
De acuerdo con la página www.solociencia.com la cantidad de metales que actualmente hay en la corteza terrestre no satisfará la demanda mundial si se mantiene el ritmo actual de producción. Todo apunta a que el reciclaje de estos metales será cada vez más imperiosa a menos que se creen otros materiales que lo puedan sustituir.
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